No has abierto el mensaje. De hecho, puedes presumir de que el móvil sigue boca abajo. Pero has perdido la línea del informe mientras intentabas adivinar quién escribe y si será importante. El teléfono no ha cambiado de sitio y tú ya estás a medias en otra conversación.
Stothart, Mitchum y Yehnert estudiaron en 2015 qué ocurría al recibir avisos durante una tarea de atención sostenida. Excluyeron del análisis a quienes miraban o manipulaban el teléfono. Observaron un mayor aumento de ciertos errores en los grupos que recibían notificaciones frente al grupo sin avisos.
El aviso puede entrar sin que abras el teléfono
Ejemplo ficticio de una tarea interrumpida.
Estás leyendo
Mantienes el hilo de un informe.
Llega el aviso
Empiezas a pensar quién escribe y si será importante.
Retomas
Necesitas encontrar el punto del argumento donde estabas.
El esquema ilustra una posibilidad. El experimento citado no permite calcular un coste fijo para cada aviso.
Hay un matiz que merece conservarse cuando se cuenta el resultado. El propio autor explica que el grupo de mensajes empezó con menos errores y terminó con cifras parecidas al grupo de control. Esa diferencia inicial vuelve menos concluyente el efecto de los SMS. Además, responder a números en un laboratorio no reproduce todas las condiciones de estudiar o trabajar. El hallazgo apoya que puede haber una interrupción sin tocar el móvil, sin atribuir el mismo coste a cualquier aviso y cualquier persona.
La pregunta práctica es qué necesita llegar hasta ti mientras haces una tarea concreta. Quizá debas mantener las llamadas de alguien a quien cuidas y puedas silenciar promociones o conversaciones que admiten esperar. Configurar esas excepciones suele encajar mejor en una vida real que desaparecer del mundo durante horas.
Observar una tarea que puedas terminar
Escoge un periodo breve y una actividad reconocible, como revisar un documento. Reduce los avisos prescindibles y observa si consigues seguir el argumento y detectar errores. Otro día puedes comparar cómo te organizas en condiciones habituales, recordando que el cansancio y la dificultad del trabajo también cambian.
Ese ensayo doméstico sirve para ajustar el entorno. No mide una capacidad clínica ni permite diagnosticar un problema de atención. Si la dificultad continúa o afecta a tu vida, merece una valoración más amplia. Mientras tanto, quitar una interrupción innecesaria es una intervención pequeña que puedes comprobar sin convertir cada distracción en un defecto personal.
Fuentes del artículo
2 fuentes para contrastar el argumento y seguir investigando. Los enlaces se abren aparte para que conserves tu lectura.
- científica
Stothart, C.; Mitchum, A.; Yehnert, C. (2015). The attentional cost of receiving a cell phone notification
DOI 10.1037/xhp0000100Consultar la fuente original ↗Consultada el 2026-10-20 - otra
Stothart, C.. The Attentional Cost of Receiving a Cell Phone Notification — explicación y límites del experimento
Consultar la fuente original ↗Consultada el 2026-10-20
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