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Primero pregunta alguien de la familia. Después otra persona quiere entender qué pasó. Más tarde llega una nueva entrevista y el niño tiene que empezar otra vez. Cada adulto puede tener una intención razonable, pero el conjunto merece una pregunta previa sobre si hace falta repetir ese relato y para qué.

Las recomendaciones de OJJDP sobre entrevista forense infantil advierten de los problemas de las entrevistas duplicadas. También reconocen que algunos niños necesitan tiempo para sentirse cómodos. Por tanto, contar entrevistas sin mirar cómo se hicieron resulta insuficiente. Importan su finalidad, las preguntas utilizadas, las capacidades del niño y la presión que pueda sentir por ofrecer una respuesta.

SIGUE LA PROCEDENCIA

La siguiente entrevista empieza revisando las anteriores

El niño no debería tener que reconstruir la coordinación de los adultos.

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Quién preguntó

Personas, fechas y finalidad de cada conversación.

Las entrevistas se valoran por cómo y para qué se hicieron. Un riesgo actual necesita protección sin esperar un relato perfecto.

La revisión puede empezar sin otra pregunta al niño

El primer trabajo de coordinación consiste en localizar la información que los adultos ya tienen. Quién preguntó, cuándo, en qué condiciones y si existe un registro. Un resumen escrito después y una grabación de la entrevista no permiten examinar exactamente lo mismo. Diferenciar esas fuentes ayuda a saber qué está documentado y qué procede de una interpretación posterior.

Si un niño cuenta algo espontáneamente, se puede escuchar sin completar sus frases ni convertir la conversación en un interrogatorio. Conviene comunicar lo relevante por los cauces adecuados y conservar con fidelidad qué dijo y en qué contexto. Pedirle que repita una versión para que «salga mejor» añade una exigencia innecesaria.

En la entrevista especializada, OJJDP recomienda preguntas abiertas y espacio para las pausas antes de recurrir a indicaciones más centradas. Las preguntas que orientan la respuesta pueden producir detalles, pero esos detalles requieren valorar cómo se obtuvieron. Una conversación posterior tampoco permite declarar contaminado todo el relato de forma automática.

La protección ante un riesgo actual no debe quedar esperando a que aparezca una narración completa o perfectamente ordenada. Se activa la respuesta que corresponda mientras los profesionales coordinan la obtención de información.

Antes de una nueva entrevista debería poder explicarse qué necesidad concreta cubre y cómo se ha considerado lo ya recogido. Ese cuidado reduce vueltas evitables y permite que el niño deje de ser el archivo al que cada adulto vuelve a llamar.

Fuentes del artículo

Puedes consultar aquí la fuente original. Los enlaces se abren aparte para que conserves tu lectura.

  1. institucional

    Office of Juvenile Justice and Delinquency Prevention (2015). Child Forensic Interviewing: Best Practices

    Consultar la fuente original ↗Consultada el 2026-10-20
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