En una primera declaración, una persona sitúa una conversación el martes. Después consulta un mensaje y la coloca el miércoles. Otra afirma primero que estuvo sola y más tarde que alguien la acompañaba. Ambas versiones han cambiado, pero sería extraño tratarlas como si plantearan exactamente la misma dificultad.
Para empezar, hay que conocer las palabras y las preguntas originales. Una omisión puede producirse porque no se preguntó por cierto asunto. Una rectificación puede identificar un error. Una contradicción directa deja dos afirmaciones incompatibles que requieren explicación. Llamarlo todo «inconsistencia» ahorra tiempo a costa de perder información que puede ser decisiva.
Dos cambios que necesitan preguntas distintas
Compara estas diferencias antes de etiquetarlas como inconsistencias.
Martes o miércoles
Una consulta posterior al mensaje podría aclarar la fecha.
Sola o acompañada
Hay dos afirmaciones incompatibles que investigar.
Lo que hay que conservar
Las preguntas, las palabras originales y la información recibida entre versiones.
Son ejemplos ficticios. La importancia de un cambio depende de lo que se está intentando establecer.
Brewer y sus colaboradores investigaron esta cuestión con personas que vieron una película de un robo y fueron entrevistadas en dos ocasiones. La consistencia aportó cierta información sobre la exactitud, aunque las medidas individuales explicaban una parte limitada de sus diferencias. El estudio experimental no da una regla para resolver cualquier declaración real. Sí cuestiona el salto desde un cambio concreto hasta una descalificación general.
Importa cuándo apareció el nuevo detalle y qué información estuvo disponible entre versiones. También si la segunda pregunta pedía algo diferente o contenía una sugerencia. Esas comprobaciones ayudan a entender el cambio; no permiten atribuirlo automáticamente al estrés, al trauma ni a la voluntad de engañar. Cada explicación necesita sus propios apoyos.
En el ejemplo de la fecha, un registro externo puede aclarar la secuencia. En el de la compañía, habrá que investigar quién pudo estar allí, qué se preguntó y por qué ambas afirmaciones se oponen. Que un detalle parezca secundario en la vida cotidiana tampoco determina su relevancia jurídica. Un horario aparentemente menor puede resultar central para la cuestión discutida.
Si estás comparando declaraciones, escribe la diferencia exacta antes de interpretarla. Después precisa qué conclusión afecta y qué información podría aclararla. Así podrás reconocer una contradicción importante sin fingir que conoces su causa. Del mismo modo, podrás corregir un error acotado sin conceder por ello un certificado de exactitud a todo lo demás. La memoria y la mentira exigen preguntas más cuidadosas que un marcador de fallos.
Fuentes del artículo
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- científica
Brewer, N.; Potter, R.; Fisher, R. P.; Bond, N. y Luszcz, M. A. (1999). Beliefs and data on the relationship between consistency and accuracy of eyewitness testimony
DOI 10.1002/(SICI)1099-0720(199908)13:4<297::AID-ACP578>3.0.CO;2-SConsultar la fuente original ↗Consultada el 2026-10-20
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